El 27% de las personas con hiperhidrosis sufre depresión

Según declaraciones de la Dra. Elia Roó, coordinadora del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica, el 27% de las personas que padece hiperhidrosis sufre también depresión, según un estudio reciente.

 

La doctora ha recordado así el gran impacto psicológico que tiene la hiperhidrosis en la calidad de vida de los pacientes. “Este sudor descontrolado se puede convertir en una pesadilla para muchas personas, ya que ante las altas temperaturas ni siquiera tienen un respiro en los recintos con aire acondicionado”, explica.

 

La hiperhidrosis se define como una producción excesiva de sudor por encima de las necesidades fisiológicas del organismo para regular la temperatura e independientemente de los grados que haya en el ambiente. Afecta a ambos sexos y puede aparecer en todas las razas. 

 

“Su prevalencia se estima en alrededor del 3% a nivel mundial, lo que supone que en España afecta a cerca de 1.200.000 personas según nuestros cálculos”, asegura la Dra. Roó. Es una patología que suele iniciarse en la infancia, aumenta durante la adolescencia y disminuye en edades avanzadas, por lo que el mayor pico se observa entre los 25 y los 64 años.

 

Las zonas del cuerpo que suelen verse más afectadas son las axilas, las palmas de las manos, las plantas de los pies y la región cráneo-facial, aunque en algunos casos puede ser generalizada. “La hiperhidrosis ocasiona múltiples limitaciones en el ámbito de las relaciones laborales y sociales y una baja autoestima: muchos pacientes cuentan en consulta que sólo visten de blanco o negro, que se cambian de ropa varias veces al día, evitan dar la mano, tienen problemas a la hora de escribir en papel y hacer exámenes e intentan obviar cualquier actividad donde los demás puedan percibir que sudan con facilidad”, añade la experta, “por lo que sorprende que frente a este gran impacto sólo acudan al médico dos de cada tres pacientes”.

 

Según afirma la doctora, “uno de los tratamientos más eficaces es la toxina botulínica tipo A, indicada desde 1996 para la hiperhidrosis axilar. Es fácil de aplicar, ya que se realiza de forma ambulatoria en tan sólo 20-30 minutos, se inyecta en pequeñas dosis y actúa bloqueando las señales nerviosas que regulan la producción de sudor por las glándulas sudoríparas, produciendo una disminución del sudor. El 89% de las personas tratadas con toxina botulínica tipo A se muestra satisfecha con los resultados en la primera semana y el 93% está contenta en la semana 16”, concluye.

 
 
 
 

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